El fuego es un fenómeno de gran impacto ecológico, que genera profundos cambios en la estructura y la función de los ecosistemas. Aunque el fuego forma parte de la dinámica natural del bosque nativo, su frecuencia, intensidad y extensión ha aumentado significativamente con la actividad humana.
Por ello, el Estado ha desarrollado estrategias de prevención,
mitigación y control de incendios forestales, empleando para ello los
recursos técnicos, humanos y financieros disponibles. Sin embargo, la
alta frecuencia y enorme extensión de los incendios ocurridos en Torres
del Paine indica que la estrategia no ha sido suficientemente efectiva
en este emblemático Parque Nacional, uno de los principales destinos
turísticos de nuestro país.
Recordemos que el Parque ha sufrido al menos tres incendios de gran magnitud en 1985, 2005 y 2011, con cerca de 40 mil ha consumidas por el fuego en este periodo. Estos valores están totalmente fuera del rango normal para este tipo de ecosistemas, lo que es particularmente grave para un parque nacional, que es la máxima categoría de protección legal que tenemos en Chile.
Recordemos que el Parque ha sufrido al menos tres incendios de gran magnitud en 1985, 2005 y 2011, con cerca de 40 mil ha consumidas por el fuego en este periodo. Estos valores están totalmente fuera del rango normal para este tipo de ecosistemas, lo que es particularmente grave para un parque nacional, que es la máxima categoría de protección legal que tenemos en Chile.
Es importante mencionar que todos los incendios de gran magnitud,
generados en Torres del Paine, están relacionados directamente con el
uso turístico del área. Sin entrar a valorar las responsabilidades
individuales de los turistas, es evidente que un parque que recibe
anualmente cerca de cien mil visitantes debe contar con adecuadas
medidas de vigilancia, prevención y supresión temprana de incendios
forestales. Cabe señalar que la ocurrencia de incendios en el Parque
Nacional Los Glaciares de Argentina es muchísimo menor, siendo un área
muy cercana, de similares características ecológicas y nivel de
desarrollo turístico. Por ello, es necesario revisar profundamente lo
que sucede en Torres del Paine, para saber si es un problema de falta de
presupuesto o si los protocolos de actuación son inadecuados.
Esta vez no podemos
desviar la responsabilidad hacia el turista, como ha sucedido en casos
anteriores, sino que deben investigarse las causas subyacentes del
siniestro y establecer medidas de gestión para evitar que los incendios
se sucedan en éste y otros parques nacionales de nuestro país.Fuente: WWF
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